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Castigo divino


Diosito me castigó por tener pensamientos indebidos, poniéndome en el camino de un taxista despistado...
Este tipo de experiencias le hacen a uno creer que aprende algo de la naturaleza humana, y recordar que aún hay en el mundo taxistas honestos y policías decentes, que los abogados siempre serán abogados y que siempre será injusto que los jueces se quieran chingar al que menos tiene.
Y la principal enseñanza de todas... es que los collarines son un coñazo.