Quería escribir un post en el día internacional de la mujer sobre Jesusa y Liliana. Decidí postergarlo hasta después de mi entrevista de trabajo para un puesto de redacción en reconocida revista feminista (a cuyo consejo consultivo pertenecen ambas ilustres señoras). Pensé que si me sentía muy segura de los resultados obtenidos en la entrevista podría cerrar en un post el círculo de cómo estas grandes mujeres han influido en mi vida. Pero no. Me fue medio mal, en mi opinión. No fui capaz de contestar de manera muy elocuente las preguntas de la imponente directora de la revista. Como suele ocurrir después de este tipo de situaciones sociales, pienso que debí haber dicho esto o aquello, que debí haber expuesto abiertamente mis sugerencias para la revista, que debí haber sido más... proactiva, a falta de un mejor término. Aunque no me den el trabajo, seguiré admirando muchísimo esa publicación. Sonará a cliché, pero me ha impactado.
#yoconfieso que soy feminista, #hedicho
Ahora sí, el tributo a esas dos hermosas mujeres.
A los 16 (creo), los papás de mi mejor amiga me llevaron por primera vez a El Hábito. ¡Qué lugar! ¡Qué impresión para una persona tan ingenua como yo! El espectáculo que se presentaba era "Misa en Los Pinos". WOW. Primera vez que veía teatro de cabaret.
Como una vez no fue suficiente, quise llevar a mi padre a ver la obra. Pero como Chente y Marta ya se habían casado, ahora el espectáculo se llamaba "Boda en Los Pinos". (Olvidaba mencionar que ahí también vi por primera vez a otro de los actores que más admiro, Alejandro Calva.) Creo que en esa ocasión tuvimos el privilegio de escuchar a Liliana Felipe al piano deleitarnos con algunas canciones. La que más me impactó fue "Cuando cumpla los 80". Si no la han oído, youtube ahora mismo.
Sólo pude volver una vez más a El Hábito antes de que cambiara de nombre y de administradoras. Los espectáculos siempre eran a horas en las que mis papás ya querían irse a dormir, no me llevaban y aparte no me prestaban para el boleto; como yo no trabajaba, me resultaba impagable. Además, mi mamá nunca ha sido entusiasta de Jesusa, y mi papá, aunque siempre la ha admirado, no estaba dispuesto a desvelarse.
Luego vino el especial para televisión (sólo por HBO). Recuerdo que lo vi con mi mamá, pero no puedo traer a la memoria su reacción. Si no lo han visto, sírvanse visitar Youtube. Lo que más recordaba, hasta hace poco que lo youtubeé, era la canción del final, la del Popocatepetl: "popo-caca-tepetl..." Me parecía que eran las mujeres más ingeniosas del mundo (no me importaba que la canción fuera un tanto escatológica).
Años más tarde, mi cuñado organizó con sus amigos un festival de música en la ENAP. Como no se permitía la entrada con artículos que pudieran usarse como armas, se decomisaron cantidad de prendas y otras cosas. Entre ellas, una que ahora es de mis tesoros más preciados: el disco Lilith, de Liliana Felipe. El cuñado pensó que podría gustarme y me lo regaló.
Otra gran revelación. Es de esos que puedes escuchar de principio a fin sin cansarte. Uno de los mejores momentos es la musicalización de un poema de Villaurrutia: Nuestro amor. Otro, aquel que me ha llevado a la reflexión intermitente sobre el ateísmo y la religión: No me arrodillé. Y los que llenan de alegría la boca: Ajo, La coneja, Cartas de amor.
Luego de eso ahorré y algunos añitos después me compré otros dos discos: Vacas sagradas y Matar o no matar. Confieso que ninguno de los dos me gusta tanto como Lilith. Pero eso sí, me han ayudado a convertir a la gente al "felipismo", digámosle.
Entré a la carrera de Letras Inglesas sin saber que una de mis futuras profesoras era íntima amiga de la sra. Rodríguez; otra mujer admirable que merece un post propio, la Dra. Luz Aurora Pimentel. En algunas ocasiones, durante la clase de Shakespeare, la Dra. Pimentel contaba anécdotas de lo difícil pero divertido que había resultado traducir King Lear al lado de su amiga Jesusa. Algunos años después, la Dra. Pimentel sería mi tutora en la maestría y confesaría, durante la comida posterior a mi examen de grado, que no le gustaba traducir y que sólo lo haría de nuevo si fuera con su gran amiga.
En algún punto entre el inicio de la carrera y el fin de la maestría está el año 2006. Año de elecciones presidenciales y de fraude electoral. (Lector: no es mi intención ser controversial, pero si usted es moralino y panista o simplemente no cree en el fraude de 2006, me vale madres.) Jesusa estaba al mando del movimiento de Resistencia Creativa. Yo me mantenía al tanto de las acciones, pero no siempre podía asistir, porque mi madre estaba de viaje y mi padre, que en su juventud fue activista y comunista, temía que algo me pudiera pasar y me prohibía participar en la resistencia. Me pude escapar muy pocas veces de casa. El buen Eneas me avisaba en dónde estaba la acción. Incluso logré aparecer en una (esquina de una) foto de portada de La Jornada durante una acción en Plaza Universidad. Qué valor el de Jesusa. Qué admiración siento por ella. Qué lástima que fui incapaz de revelarme a la autoridad paterna para hacerme presente de forma más activa en la resistencia. Ya ni llorar es bueno.
Pero bueno, Jesusa vuelve a mi vida una y otra vez. El año pasado, gracias a una ex maestra/ahora muy buena amiga de la Facultad, empecé a trabajar haciendo corrección de galeras para la revista con la que empezó toda esta reflexión. Además de pertenecer al consejo consultivo, la sra. Rodríguez colabora en una sección llamada "argüende", que es muy divertida e ilustrativa (buena parte de sus escritos pueden consultarse en la página web de la revista). Es quizá una tontería, pero leer su colaboración antes de que fuera publicada y estuviera disponible al público me hizo sentir importante; establecí otra conexión imaginaria con la gran Jesusa.
El número 40 de la revista es de celebración. Tan es así que cada número de la revista viene acompañado de un increíble disco doble con una compilación de 40 canciones de Liliana Felipe y Jesusa Rodríguez que se intitula "Que 20 años no es nada". Otra joya.
Ahora, como ya lo he anunciado en Tuiter, sólo me queda rezarle a la gran Jesusa para que me den el trabajo, a la Jesusa ficcionalizada que habita mi psique, sin duda. Me encomendaré a ella y a la Santa de la Cueva. Será lo que tenga que ser. Por ahora, los dejo con una de las canciones de Liliana Felipe que más me gustan. Enjoy!
Yo quiero ser una mujer inconveniente :)


2 comentarios:
Ari, no me saques a balcón con eso de que las cosas que se decomisaban en los toquines terminaban en tu armario!!!! la banda va a creer que los discos terminaban como tributo a mi cuñada, para pagar su silencio sobre el ruido de su hermana, y que las drogas, armas y objetos de maldad, estarán seguramente, en mi armario!!!.
chales!
Jajajaja... ni te agobies, que ni quien lea este blog. Toc! Por cierto, sí me dieron el trabajo!!!! Gracias a Jesusa, Liliana y la Santa de la Cueva.
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